Una mirada a lo que fue el campo de aviación en Orizaba

Una mirada a lo que fue el campo de aviación en Orizaba

De la Redacción

Con la llegada del Boeing 272 a Orizaba y la expectación que ha generado, es normal que exista gran curiosidad sobre todo lo que rodea a este proyecto que lleva como meta ser un museo interactivo en los antiguos campos de aviación.

Y hablando de aviación, pocos recuerdan que en 1933 Orizaba fue privilegiada al contar con uno de los primeros campos aéreos de México. Se llamaba campo aéreo de Orizaba “Barberán y Collar”.

Pero quien tiene más detalles del tema y de cómo funcionaba es el historiador Benjamín Maciel Gómez, de quien te compartimos esta crónica de la inauguración de dicho campo, lugar donde estará el avión que fue parte de la Fuerza Aérea Mexicana.

Orizaba fue próspera a principios de los 1930, su campo de aviación lo comprobó. Imagen de 1939 del Palacio Municipal. Foto: Google.

Texto Don Benjamín Maciel Gómez

En 1933, con apenas 7 años de edad y bajo la vigilante mirada de mi padre, asistí al magno festival de la inauguración del campo aéreo de Orizaba “Barberán y Collar”.
Este campo estuvo localizado en terrenos que fueron de la extinta fábrica textil de Los Cerritos, precisamente frente a la actual iglesia de san Juan Bautista.

El nombre que le impusieron: Campo Aéreo “Barberán y Cóllar” fue en honor de dos pilotos españoles: Mariano Barberán y Joaquín Collar, quienes, después de batir el récord mundial de vuelos aéreos sin escalas de Sevilla a México, murieron trágicamente el día 20 de Junio de 1933, en las estribaciones del Pico de Orizaba con su avión denominado “el Cuatro Vientos”.

Para tener un campo de aviación en Orizaba, el ayuntamiento, bajo la presidencia del líder obrero Martín Torres, y la Cia. De Transportes Aéreos de Veracruz-Teziutlán, propiedad del Ing. Francisco Buch Prada, llegaron al acuerdo de establecerlo en este lugar. Y el domingo 23 de Septiembre del año arriba citado, se inauguró con lucidos festejos.

El programa de inauguración, entre otras festivas actividades, contemplaba descensos desde una altura de 5,000 metros y acrobacias de 4 aviones biplanos, que llegaron desde otros campos aéreos del país, para este espectáculo.

La modernidad de vivía en México con la llegada de los primeros Boeign en 1930. Foto: Archivo.

El Gobernador del Estado, Lic. Gonzalo Vázquez Vela, coronó a una señorita orizabeña como “emperatriz del aire” imponiéndole en el pecho las “alas de oro” en la sala del cabildo, ante la presencia del Primer Secretario de la Legación Española de México y Zamora.

La dama, escogida, en un concurso en que participaron otras 7 damitas orizabeñas, fue la señorita Guadalupe Vázquez, hija de un obrero de la fábrica de Cerritos y cuya candidatura fue presentada por un comité formado por la Confederación Sindicalista de Obreros y Campesinos de la región de Orizaba.
El Comité Pro Guadalupe Vázquez como candidata a “Emperatriz del Aire” estuvo integrado por los siguientes obreros de Moctezuma y Cocolapam: Pablo Ayala, Ángel Valerio, Pedro Arzaba, Gerardo Sánchez, Rafael Teyssier Enciso (mi suegro) y Porfirio Bravo.

En un campo abarrotado por cientos de orizabeños luciendo sus galas domingueras, desde gradas improvisadas al pie del fuerte militar que se alzaba, precisamente, donde hoy se levanta la iglesia de san Juan Bautista, la multitud, acompañando al Gobernador del Estado y a las autoridades civiles y militares, observaba, con pueblerino asombro, el singular espectáculo.

Como parte de los festejos se permitía a algunas personas volar junto a los pilotos, mediante un pago simbólico que se aplicaba a los gastos del comité organizador.

De pronto, la alegría de la celebración se vio ensombrecida por una desgracia sufrida por el aparato XEB-Teresita que, después de vistosas maniobras, cayó en un matorral cercano, dejando levemente herida a una dama orizabeña que iba junto al piloto y que, según algunos testimonios (sin confirmar) era la misma Emperatriz del Aire.

El campo Barberán y Collar, unido a los campos aéreos de Córdoba, Huatusco y Jalapa, funcionó por poco tiempo con vuelos de 11 de la mañana a 3 de la tarde, diariamente, en frágiles y vistosas avionetas pintadas en negro y rojo, propiedad, como ya se apuntó, de D. Francisco Buch de Parada dueño y gerente de la compañía “Transportes Aéreos Veracruz Teziutlán”.

La causa principal de su corta existencia en esta ciudad, fueron las encontradas corrientes de aire, que no resultaron propicias para las frágiles avionetas de la empresa del Sr. Buch de Parada.

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