Migrantes centroamericanos en constante riesgo ante Covid-19

Migrantes centroamericanos en constante riesgo ante Covid-19

AVC Noticias

Xalapa.-

En plena pandemia por el coronavirus y con el exhorto de las autoridades para que todos se queden en casa, los migrantes en tránsito por Veracruz ven la complejidad de cumplir con estas medidas de sana distancia; algunos ni siquiera tienen dónde resguardarse mientras otros han sido liberados de estaciones migratorias sin tener a dónde ir.

El “sueño americano” no puede esperar para los migrantes del centro y sur de América no han parado su travesía por México para llegar a Estados Unidos, aunque sí hay una disminución de su andanza.

El sacerdote Ramiro Baxin, de la Casa del Migrante “Monseñor Guillermo Ramsauer González” en Oluta, Veracruz, señala que la condición de los migrantes es riesgosa porque algunos tienen que dormir en la calle, otros en Estaciones Migratorias y algunos más en albergues.

Dijo que ante el brote de la pandemia las estaciones migratorias han determinado dejar salir a la mayoría de los viajeros y redujeron sus estancias en estos sitios a 36 horas y luego los dejan a su suerte.

“La gente que llega lo hace de la estación migratoria porque los han dejado salir y nos han indicado que esto es debido a la contingencia, para no tener tanta gente en las estaciones migratorias”.

En el albergue que pertenece a la Diócesis de San Andrés Tuxtla, tienen a 60 migrantes pero la estimación en cada casa de Veracruz, Coatzacoalcos y algunos otros sitios que sirven de comedores, es que se atienden entre 50 y al menos 150 personas diariamente, quienes les dan comida.

“El problema que se presenta es que dejaron de trabajar y de percibir su medio de vida y en el albergue los tenemos todo el día, dentro hay actividades para que no se aburran, pero ciertamente se estresan y quieren salir”.

ALBERGUES EN CONFINAMIENTO

La contingencia ha provocado que en el albergue el trabajo se haya duplicado aunque teniendo menos personal para disminuir los riesgos de contagio. Mantienen los accesos restringidos y solo dejan entrar a la población más vulnerable.

“Tenemos puertas cerradas, no estamos recibiendo solicitantes, ni migrantes, excepto que haya alguna mujer embarazada, mujeres con niños o niños que son vulnerables, aquellos que han sido lastimados en algún accidente o mutilados en el tren, a ellos los estaos apoyando.
Actualmente dentro de la casa del migrante tenemos 60 diarios, pero con los que están fuera estamos atendiendo a
150 diarios”.

Ramiro Baxin dijo que la logística está bien definida; los que están dentro no salen y los de afuera apoyan comprando lo que haga falta, lo entregan y si alguno debe entrar establecieron un protocolo para salvaguardar la salud de los migrantes, ya que admitió que no tienen un lugar para aislar a quienes lleguen a presentar síntomas de coronavirus.

“Están encerrados, ahorita nadie entra, el equipo de trabajo que tenemos están trabajado dos, que están respondiendo a la situación dentro de la casa, la otra parte del equipo estamos fuera apoyando, cuando se requiere hay una persona encargada de las compras, las entrega y todo lo que se recibe se desinfecta. Si queremos entrar al albergue lo hacemos con una bata, con cubrebocas, lavarnos bien”.

Lo mismo ocurre cuando llega un niño o una mujer, se aplica también el protocolo, ver qué síntomas trae, cómo está su estado de salud y una enfermera los revisa, ya que a falta de doctor ella es el primer filtro.

“La enfermera checa todo esto porque carecemos de un médico y los invitamos a que se bañen, les quitamos la ropa que traen y les damos otra para que puedan ingresar a la comunidad, se le da su gel y su cubrebocas”.

Otros con menos suerte, no tienen dónde quedarse y están en situación de calle, el problema es que la mayoría de albergues están cerrados, y ya no dejan entrar a nadie para evitar la contaminación de portadores asintomáticos.

“Los albergues por más que queramos que entren, el problema es que se hayan contagiado en algún lado y hay que esperar 14 días. En nuestros albergues no tenemos lugar para aislar en un momentos dado a las personas y con una o dos que tengamos contagiadas tendremos un problema serio”.

Por ello, algunos migrantes no aceptan quedarse en los albergues porque suponen reglas de confinamiento estricta y optan por dormir en banquetas, otros buscan a un compañero que conocieron en la estación y algunos más están caminando a su país, aunque encuentran cerradas las fronteras.

Esta cada es la única casa de migrantes que tiene la solicitud de refugiados, algunos otros albergues son el Albergue Diocesáno en Coatzacoalcos, el albergue Canal Gudalupana en Tierra Blanca, así como otros como el comedor Santa Ana en Boca del Río.

ENFRENTAN AUMENTO EN COSTOS Y MENOS DONACIONES

La historia en prácticamente todos los albergues es la misma, pues con la pandemia se han incrementado los costos de los productos básicos casi a la par que la necesidad de alimentar a migrantes tres veces al día.

El sacerdote Ramiro Baxin, de la Casa del Migrante “Monseñor Guillermo Ramsauer González” narra que este sitio es socio del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y gracias a ello aportan una parte para el alimento de los migrantes, porque el Gobierno del estado apoya esporádicamente y con pocos productos.

“La otra parte tenemos que buscarlo por parte de la iglesia con la generosidad de la iglesia aunque eso también ha venido a menos porque la iglesia ha dejado de c elaborar eucaristía y ha venido en detrimento del apoyo al albergue porque no tenemos esas entradas. De momento seguimos buscando instituciones que puedan apoyar a la Casa de Migrante porque a estas alturas no hemos recibido ni arroz, ni frijol, ni nada por parte del Gobierno,a pesar de que es una obligación de ellos, del Estado pero no hemos recibido esta parte de alimentos”.

Dijo que han solicitado apoyos a través de la Secretaría de Bienestar pero no han recibido nada de lo que se ha pedido, excepto algunas latas de atún o sardina o artículos para desinfectar como detergente, jabón, pañales para niños pero esporádicamente.

En cambio, ahora requieren diariamente 50 kilos de frijol, un costal de 50 kilos de arroz; 30 o 40 kilos de carne para poderle dar a la gente, pero generalmente no es carne maciza, sino huesos carnosos para que al menos “tengan un buen caldo”.

Además, diariamente compran cerca de mil pesos de verdura para poder satisfacer a los migrantes, y a esto se suma que deben pagar la luz eléctrica, el agua potable porque la Casa del Migrante no tenemos subsidio por parte de dependencias gubernamentales.

MIGRANTES CAMBIAN DE RUTA

Otro caso es el del comedor de la Diócesis de Córdoba, que a decir del sacerdote Julián Verónica ha visto una disminución en el flujo de migrantes, porque ahora toman otras rutas como Xalapa.

“Dejaron de pasar en el tren, las que han pasado lo hacen a pie y son muy poco a partir del inicio de la pandemia. Nosotros ayudamos con comida porque es comedor de paso”.

Aún así, admite que en todos los albergues y comedores se acordaron tener ciertas medidas, por lo que se les pide cierta disposición para cuidarse, algunos decidieron confinarse pero en otros casos hay albergues que cerraron porque los migrantes no tenían disposición para cuidarse.

Señaló que tiene información de qué hay migrantes que incluso fueron enviados a Tabasco, en un intento de la autoridad mexicana para que regresen a su país, pero desde ahí han emprendido nuevamente el camino hacia el norte.

“A muchos los han regresado, pero no conformes han retomado su camino hacia el norte porque se sienten muy solos, muy expuestos pero con todo eso ellos quieren llegar al norte. Algunos los regresaron hacia Tabasco y nuevamente empezaron a subir”.

El clérigo admite que muchos migrantes se sienten en estado de abandono pero que muchos de ellos no quieren acatar ciertas normas en albergues.

“Se les dice que si van a estar en el albergue no pueden salir y ellos como que esa parte es cuesta trabajo porque es cuando salen a pedir la ayuda para seguir adelante. Hemos observado que han tomado otras rutas, se hacen poco visibles”.

Recordó que desde se prohibió subirse al tren los migrantes tomaron otras rutas y empezaron a llegar desde Tierra Blanca, incluso desde Xalapa y hasta la costa.

” Se había creado una red de apoyo en toda la parte de Coatzacoalcos, Córdoba. Orizaba y Puebla y ahora con este cambio tuvieron que crear otra ruta”.

MOVIMIENTO MIGRANTE ADVIERTE FALLIDA RESPUESTA DE GOBIERNO

Recientemente, el Movimiento Migrante Mesoamericano advirtió que las medidas de emergencia adoptadas por el gobierno para mitigar el impacto del coronavirus, no incluyen a las personas migrantes ni a sus familias.

Esto a pesar de que los migrantes no cuentan con redes de seguridad social y se encuentran vulnerables y desprotegidas durante su tránsito, cuando retornan voluntariamente, y cuando son deportados.

Hay que recordar que a partir del 23 de marzo, personas migrantes detenidas en cinco instalaciones del Instituto Nacional de Migración se han manifestado para exigir ser liberados por temor a que el hacinamiento y las condiciones insalubres de esos establecimientos las expongan a ser infectadas por el coronavirus.

En Tapachula iniciaron huelgas de hambre de grupos de hondureños y salvadoreños que fueron reprimidas por la policía con mangueras, bastones y gases lacrimógenos.

Detalla que el 31 de marzo migrantes detenidos en Tenosique, Tabasco, iniciaron un incendio protestando contra el hacinamiento. Murió por asfixia un migrante guatemalteco y 14 otros centroamericanos sufrieron heridas.

Además, se han registrado protestas similares en diferentes centros de detención de Tabasco, Hermosillo y Piedras Negras.

Por ello, el Movimiento advierte que las medidas de contención de la pandemia coronavirus que instrumenta el gobierno de México, al ignorar a las personas migrantes, los ponen en riesgo.

“Los Estados deben garantizar el derecho de regreso y la migración de retorno donde son imprescindibles las acciones conjuntas de cooperación, intercambio de información y apoyo logístico entre los Estados involucrados a fin de evitar que las personas no puedan regresar a sus países de origen, aun cuando sea su deseo y voluntad cuando consideran que el sitio más seguro para protegerse de la pandemia es su propia casa, a pesar de los peligros que esto implica”.

Demandaron que el Gobierno de México gestione la cooperación internacional para garantizar una repatriación segura.

“Los gobiernos centroamericanos han dejado a sus compatriotas abandonados cerrando fronteras y consulados. Es de importancia urgente exigir a estos gobiernos que cumplan con sus responsabilidades y hagan lo que corresponde para repatriar a sus ciudadanos”.

Y exigieron que los gobiernos del triángulo norte asuman sus responsabilidades, no cierren sus fronteras, acepten y fomenten la repatriación de sus ciudadanos en forma digna y humana y con las provisiones de prevención de la salud que corresponden a la situación actual.

Además, advirtieron que en los centros de detención de migrantes en México no se está cumpliendo con las disposiciones mínimas de una sana distancia, no se tienen establecidas las medidas de higiene y no se proporciona equipo de protección.

“No hay información clara de cuántas personas siguen detenidas ni cuál es su estado de salud. No se hacen análisis del coronavirus, ni se transparenta la información de lo que sucede al interior. Se desconoce si los detenidos tienen comunicación con sus familiares en Centroamérica”.

Agrega que es de urgencia vital que no se libere de los centros de detención migratoria a las personas detenidas sin las debidas medidas de protección sanitaria y vida digna para cuando salen a las calles, no sólo para su sobrevivencia, pero también por la seguridad de la población residente de los diferentes lugares por donde las personas migrantes cruzan o se establecen.

“El MMM tiene información directa que México ha estado aceptando deportados de Estados Unidos y los ha enviado a ciudades del sur como Villahermosa o a estaciones migratorias como la de Tapachula. El problema es que todo esto se está haciendo sin control sanitario en un momento en el que estamos entrando a la etapa 3, la más difícil de la pandemia del coronavirus (Covid-19). Aceptar, en este momento migrantes deportados de los Estados Unidos sin ningún control es fuente segura de contagio”.

El 13 de abril llegaron a Guatemala dos vuelos procedentes de los Estados Unidos. En uno de los vuelos procedente de Brownsville Texas con 76 migrantes deportados, 44 personas arrojaron resultados positivos a la prueba del COVID-19.

“Es muy preocupante que no se informe que estamos aceptando a migrantes deportados de Estados Unidos, cuando lo conducente es que se deporte a los países de origen y no a México. México le está haciendo el trabajo a Estados Unidos y sufriendo las consecuencias que ya son evidentes. Hoy mismo, el gobierno de Tamaulipas dio a conocer que un migrante deportado de Estados Unidos a México contagió al menos a 16 personas, la mayoría latinoamericanas. El total de migrantes que dieron positivo al COVID-19 en Tamaulipas, adquirieron el contagio en un mismo albergue de Nuevo Laredo, a donde ingresó uno de ellos luego de ser deportado de Houston, Texas, sin conocer su condición de ser portador del virus”.

Y demandó que México no acepte migrantes deportados que no sean mexicanos y se exija que los Estados Unidos entregue a los migrantes, en su mayoría centroamericanos, directamente a sus países de origen.

“Es notable e indignante la falta de cuidado en el terreno de la migración, desdén que muestran tanto las autoridades de nuestro país como las de los países centroamericanos.Se requiere una intervención inmediata de las autoridades para establecer mecanismos que permitan a las personas migrantes, deportados o no, retornar a sus lugares de origen de manera segura, cuidando los aspectos de salud que corresponden a una situación como la actual”

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